Fallos en la concesión de recogida de basura

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¿Quién recoge la basura… y quién recoge la responsabilidad?

Ferrol ha estrenado una nueva empresa para la recogida de residuos y la limpieza viaria. Después de años esperando un nuevo contrato, los ciudadanos confiaban en que el cambio se tradujese en una ciudad más limpia, más cuidada y con una respuesta más rápida ante las incidencias. La implantación del servicio, eso sí, está siendo progresiva, tal y como anunció el propio Concello.

Sin embargo, más allá de los grandes anuncios y de la renovación de camiones o contenedores, hay situaciones que siguen generando indignación entre muchos vecinos.

No hablo de los enseres abandonados. Ahí también existe una responsabilidad ciudadana. Quien quiera deshacerse de un sofá, un colchón o un electrodoméstico debe hacerlo siguiendo el procedimiento establecido y no dejarlo en cualquier esquina. Incluso sería deseable una mejor señalización e información para evitar que muchos ciudadanos actúen por desconocimiento.

Lo preocupante es otra cosa.

Lo preocupante es encontrar una paloma muerta en plena acera durante horas o incluso días. Lo preocupante es ver una rata muerta junto a una zona de paso y comprobar que nadie parece tener prisa por retirarla. Lo preocupante no es solo la imagen que ofrece la ciudad, sino la sensación de abandono que transmite a quienes conviven diariamente con estas escenas.

Y todavía resulta más sorprendente la reacción de algunas personas cuando un vecino decide denunciar públicamente estas situaciones.

En lugar de exigir una actuación inmediata del servicio de limpieza, la respuesta consiste en cuestionar al denunciante: «Llama al Seprona», «avisa tú», «deja de protestar». Como si el verdadero problema no fuese el animal en descomposición en la vía pública, sino quien tiene la osadía de hacer visible una realidad incómoda.

No. El ciudadano no debería convertirse en un experto en competencias administrativas para conseguir que retiren un animal muerto de una calle. La Administración es quien organiza los servicios públicos y quien debe garantizar que funcionen con eficacia. Si existe un teléfono de incidencias, una aplicación o un protocolo concreto, debe ser conocido, accesible y, sobre todo, eficaz.

Porque la cuestión no es quién realiza la llamada. La cuestión es cuánto tiempo permanece el problema sin resolverse.

Una ciudad no demuestra que funciona porque en redes sociales haya personas dispuestas a justificar cualquier deficiencia. Lo demuestra cuando las incidencias desaparecen antes de que los vecinos tengan necesidad de fotografiarlas.

Ferrol merece un servicio de limpieza moderno, eficiente y capaz de responder con rapidez. El nuevo contrato representa una oportunidad para conseguirlo. Pero el éxito del servicio no se medirá por la cantidad de maquinaria nueva incorporada ni por las cifras del contrato. Se medirá por algo mucho más sencillo: que un ciudadano deje de encontrarse una rata o una paloma muerta durante días en la calle y que la limpieza vuelva a ser una realidad cotidiana, no una promesa.

Es llamativo que muchas de esas personas que niegan el problema se declaren votantes del PP.