Salud | Ferrol y Galicia
Las listas de espera sanitarias en Galicia han alcanzado cifras récord en este 2025, generando un profundo malestar entre pacientes y profesionales. En el área sanitaria de Ferrol, el tiempo medio para una intervención quirúrgica ya supera los 120 días, situándose por encima de la media gallega. Para una primera consulta en especialidades clave, como traumatología o dermatología, los plazos se extienden incluso más allá de los 6 meses.
Este retraso no solo genera sufrimiento en quienes aguardan atención, sino que también provoca un efecto dominó: diagnósticos tardíos, agravamiento de patologías y un mayor colapso de los servicios de urgencias.
La Xunta presume de haber incrementado los recursos en la sanidad pública, pero los datos revelan otra realidad: Galicia encabeza el ránking estatal en demoras, con hospitales como el Arquitecto Marcide de Ferrol en el punto de mira. Los sindicatos denuncian la falta de personal estable y la precariedad de contratos que obliga a muchos profesionales a emigrar.
En la comarca, los pacientes señalan que la única alternativa es recurrir a la sanidad privada, lo que abre un preocupante debate sobre la desigualdad en el acceso a la salud. Quien puede pagar, obtiene atención inmediata; quien no, queda atrapado en una espera interminable.
La situación es especialmente grave en áreas como la cirugía general, oftalmología y rehabilitación. En Ferrol, asociaciones de usuarios y colectivos vecinales exigen un plan urgente y realista, que no se limite a anunciar “planes de choque” de dudosa eficacia.
El riesgo es claro: una sanidad pública debilitada que, poco a poco, se convierte en un sistema de segunda categoría. La ciudadanía de Ferrolterra se siente olvidada y castigada por una política sanitaria que parece mirar hacia otro lado.





