¿Una feria de la cerveza con talleres para niños? Una decisión difícil de justificar
La Feria de la Cerveza instalada en la Praza de Armas de Ferrol nació con un objetivo claro: promocionar la cerveza artesanal, la gastronomía y el ocio en torno a una bebida alcohólica. Sin embargo, la programación anunciada incluye también un taller de decoración de latas dirigido a niños, una decisión que ha generado sorpresa y abre un debate que el Ayuntamiento no debería eludir.
La cuestión no es si los menores van a consumir alcohol. Evidentemente, no deben hacerlo y la ley lo prohíbe. La pregunta es otra: ¿es adecuado atraer a niños a un evento cuyo principal reclamo es el alcohol?
Desde hace años, las administraciones públicas impulsan campañas para prevenir el consumo de alcohol entre los menores, alertando sobre los riesgos de su normalización desde edades tempranas. Resulta, por ello, difícil comprender que la misma administración promueva una actividad infantil dentro de una feria cuyo eje central es la cerveza.
El gobierno municipal del Partido Popular debería explicar cuál ha sido el criterio para incluir un taller infantil en este contexto. Si existen decenas de espacios y actividades pensadas exclusivamente para familias y menores durante el verano, ¿por qué vincular precisamente una actividad infantil a una feria dedicada a una bebida alcohólica?
No se trata de demonizar la cerveza ni de cuestionar una feria gastronómica que puede tener un importante impacto económico para la hostelería y el comercio local. El debate está en el mensaje que se transmite cuando se mezclan actividades infantiles con un evento cuya identidad gira en torno al alcohol.
Las administraciones tienen una responsabilidad añadida: no solo deben cumplir la legislación, sino también actuar con coherencia respecto a las políticas de salud pública que ellas mismas defienden. Si se considera que el alcohol no debe normalizarse entre los menores, cuesta entender por qué se incorpora una actividad específicamente dirigida a niños en una feria cervecera.
La decisión puede parecer anecdótica para algunos, pero refleja una forma de entender la programación pública que merece ser debatida. Gobernar también consiste en cuidar los símbolos y los mensajes que se trasladan a la ciudadanía.
Porque la pregunta sigue siendo la misma: ¿era realmente el lugar más adecuado para organizar un taller infantil? Esa es una explicación que el gobierno municipal del Partido Popular debería ofrecer a los vecinos de Ferrol.






