La Xunta de Goberno Local ha aprobado la licitación del alumbrado ornamental para Navidad y Carnaval hasta 2027, con un coste de 649 390 €. Casi 650 000 euros de dinero público destinados a unas luces que repiten el mismo patrón de siempre: estructuras en forma de cono que simulan árboles de Navidad, llamativos de noche, pero que de día no son más que carcasas metálicas vacías en medio de nuestras plazas.
Ferrol vuelve a hipotecarse en un contrato millonario que no innova, que no aporta identidad y que ignora lo que realmente necesita la ciudad: creatividad, participación y orgullo colectivo.
Yo mismo presenté una alternativa: un concurso vecinal de iluminación festiva, con barrios, asociaciones y edificios emblemáticos como protagonistas. El Ayuntamiento podría premiar las mejores propuestas y elaborar una guía temática que mostrase la diversidad de ideas. Así, Ferrol habría brillado con la fuerza de su gente, no con el catálogo repetitivo de una empresa contratista.
El propio concejal de Fiestas me pidió la propuesta… y después la despreció sin dar ninguna explicación. Esta falta de coherencia no solo es una burla a quienes aportamos ideas, es también un insulto al talento local que, una vez más, queda fuera del relato oficial.
Lo fácil siempre es firmar contratos y seguir modas huecas. Lo difícil —y lo verdaderamente transformador— es dar voz a la ciudadanía. Pero el Concello ha preferido gastar casi 650 000 € en luces que solo lucen de noche y que de día dejan a Ferrol desnudo y apagado.
Ferrol no necesita decorados de alambre. Necesita una iluminación que brille las 24 horas, que emocione, que cuente historias y que refleje el alma de sus barrios. Hoy, esa oportunidad se ha perdido.






