El PSOE llama «cutre» al modelo del PP, pero su propio legado de obras está lleno de remiendos

RedacciónEl PSOE llama «cutre» al modelo del PP, pero su propio legado de obras está lleno de remiendos

Los socialistas arremeten contra el reasfaltado de la carretera de Castilla, mientras olvidan los retrasos de Pardo Bajo, los problemas de la calle de la Iglesia y una plaza de Armas que necesitó varias reparaciones

El PSOE de Ferrol ha decidido poner el calificativo de «cutre» al modelo de ciudad del Gobierno de José Manuel Rey Varela por la actuación prevista en la carretera de Castilla. Su concejal Julián Reina considera una «tomadura de pelo» denominar «regeneración urbana» a una intervención que, según denuncia, se limita a renovar la capa de rodadura de los dos kilómetros comprendidos entre la plaza de España y el puente de As Cabras.

La crítica tiene una parte difícil de discutir: una carretera asfaltada no deja de ser una carretera asfaltada porque el expediente cambie de nombre.

El problema para el PSOE es que su discurso pierde fuerza cuando se mira hacia atrás y se comprueba qué ocurrió con algunas de las actuaciones realizadas durante su propio mandato municipal.

Porque en Ferrol parece existir una curiosa tradición: cada gobierno llega denunciando las chapuzas del anterior mientras las suyas propias acaban necesitando modificaciones, reparaciones, prórrogas o explicaciones.

Y la carretera de Castilla es un buen ejemplo.

El proyecto socialista que tampoco llegó a ninguna parte

El PSOE recuerda ahora que durante el mandato de Ángel Mato existió un proyecto de reurbanización del primer kilómetro de la carretera de Castilla, entre la plaza de España y Portanova, valorado en 1,45 millones de euros de fondos europeos.

La propuesta contemplaba reducir la circulación a un carril por sentido, ampliar aceras, renovar la iluminación e introducir vegetación y árboles. El PSOE responsabiliza al PP de que aquella actuación no se ejecutase por su voto contrario.

Pero la realidad política es algo menos sencilla.

El proyecto no se ejecutó y los fondos vinculados a aquella actuación se perdieron. El actual Gobierno popular argumentó que el proyecto de movilidad y la intervención de la carretera de Castilla habían quedado sin financiación, mientras los socialistas responsabilizaron al PP de impedir su ejecución.

Lo que sí resulta difícil de explicar al ciudadano es que después de años de gobiernos municipales de distinto signo la principal arteria que conecta Ferrol con Narón continúe presentando un pavimento deteriorado y ahora se llegue a 2026 con una actuación centrada esencialmente en renovarlo.

Y aquí cabría plantear una pregunta incómoda para ambos partidos:

¿Cuántas legislaturas necesita Ferrol para hacer correctamente una carretera que lleva décadas siendo una de las principales entradas y salidas de la ciudad?

El PSOE exige una humanización mientras su propia humanización dejó problemas

La memoria municipal también tiene otro capítulo.

La reurbanización de la calle de la Iglesia, una de las grandes actuaciones del mandato de Ángel Mato, superaba los cuatro millones de euros y afectaba a ocho manzanas. El proyecto incluía ensanchamiento de aceras, reducción de calzada y la plantación de 130 árboles de 14 especies distintas.

Tras las elecciones de 2023, el nuevo Gobierno de José Manuel Rey aprobó una modificación del proyecto heredado. Según el Concello, la modificación reducía el coste en más de 206.000 euros y acortaba el plazo de ejecución. El PP había cuestionado además el coste de la intervención y la pérdida de 126 plazas de estacionamiento.

Pero lo más llamativo vino después.

El nuevo gobierno denunció la existencia de informes técnicos relacionados con las especies arbóreas elegidas y su posible incidencia sobre el pavimento debido al crecimiento de las raíces. El PSOE rechazó esas acusaciones y anunció que reclamaría el informe jurídico que las sustentaba.

Es decir, el debate sobre hacer una obra bonita pero técnicamente discutible no empezó con José Manuel Rey.

Pardo Bajo: las prisas y las prórrogas también existieron con el PSOE

En 2022, durante el Gobierno de Ángel Mato, la reforma de Pardo Bajo debía finalizar en julio tras un plazo contractual de cinco meses.

No ocurrió.

En noviembre de aquel año acumulaba dos prórrogas y todavía no había sido recepcionada completamente. El propio PP denunciaba entonces falta de planificación. Parte de los retrasos se relacionaron con circunstancias extraordinarias, como la huelga del transporte, problemas de suministro y el hallazgo de elementos antiguos durante las obras.

Esto no convierte automáticamente al PSOE en responsable de cada retraso.

Pero sí demuestra que la teoría de que los problemas de las obras municipales comenzaron cuando regresó el PP simplemente no resiste una revisión de la hemeroteca.

Y luego está la plaza de Armas

Aquí la hemeroteca resulta todavía más incómoda.

La transformación de la plaza de Armas se ejecutó entre 2019 y 2020, durante el actual ciclo socialista de gobierno municipal. Posteriormente, el espacio necesitó varias intervenciones sobre su pavimento.

En febrero de 2024 se acometió lo que fue descrito como la tercera reparación del firme, con el aporte de unas 75 toneladas de material terrizo.

Y el problema no desapareció.

En octubre de 2024 las lluvias volvieron a abrir surcos en la superficie, apenas meses después de la última gran reparación.

El problema de los árboles tampoco terminó de resolverse rápidamente: un informe sobre los tilos señalaba problemas relacionados con el diseño de su ubicación y con el firme compactado de la zona de raíces, lo que llevó posteriormente a construir alcorques y modificar el entorno de los ejemplares.

Aquí sí hay una pregunta legítima:

¿quién paga las consecuencias cuando una obra pública necesita ser reparada varias veces pocos años después de estrenarse?

El ciudadano.

Y el PP tampoco tiene patente de corso

Sería demasiado fácil convertir todo esto en una defensa del actual Gobierno.

No lo es.

El Ejecutivo de José Manuel Rey también acumula actuaciones cuestionadas, retrasos y decisiones discutibles.

La propia oposición socialista denuncia actualmente problemas en distintas obras y contratos, mientras que otras actuaciones del actual mandato han sufrido modificaciones o ampliaciones de plazos.

La carretera de Castilla es precisamente un ejemplo de una política urbana que merece discusión: casi 660.000 euros para actuar sobre dos kilómetros de una arteria fundamental puede resolver el deterioro del firme, pero no transforma por sí mismo el eje urbano. Eso es exactamente lo que critica el PSOE.

La cuestión es que el PSOE parece reclamar ahora una ciudad que tampoco consiguió construir durante sus cuatro años de gobierno.

As Pías tampoco permite un relato de buenos contra malos

Y aquí conviene hacer otra precisión.

El bulevar de As Pías se ha convertido en referencia cada vez que el PSOE habla de una verdadera transformación urbana. Pero la actuación es del Ministerio de Transportes, no del Concello.

Durante la obra hubo retrasos, cortes, modificaciones y problemas. En 2025 se denunciaron incluso deficiencias de accesibilidad en algunas plazas reservadas para personas con movilidad reducida.

Pero la tramitación tampoco pertenece exclusivamente a un partido: tanto el anterior Gobierno socialista como el actual Gobierno popular plantearon modificaciones al proyecto estatal.

El resultado final ha supuesto una transformación urbana considerable, con nuevas glorietas, itinerarios peatonales, carriles bici y zonas verdes, aunque quedaron fuera determinados tramos y han surgido problemas que merecen seguimiento.

Ferrol tiene un problema mucho más profundo que el enfrentamiento PSOE-PP

Y quizá esa sea la conclusión que nadie quiere decir.

El problema de Ferrol no es que un gobierno sea capaz de hacer obras y el otro no.

El problema es que demasiadas veces se inaugura una actuación, llega el siguiente gobierno, descubre problemas, modifica el proyecto, critica al anterior y acaba haciendo una reparación de la reparación.

Después, cuando cambia otra vez el color político, vuelve a empezar el ciclo.

La carretera de Castilla lleva años esperando una solución integral.

La calle de la Iglesia fue objeto de una enorme operación urbanística con múltiples controversias.

Pardo Bajo acumuló retrasos.

La plaza de Armas ha necesitado reparaciones sucesivas.

Y el propio PSOE que hoy habla de «cutrerío» tuvo que escuchar durante su mandato exactamente las mismas acusaciones de falta de planificación que ahora dirige contra el PP.

Por eso quizá el verdadero titular no sea que el modelo del PP es cutre.

Ni que el modelo del PSOE era mejor.

El verdadero problema es que Ferrol lleva demasiado tiempo utilizando las obras públicas como una sucesión de proyectos políticos en lugar de exigir una continuidad técnica y una responsabilidad real sobre el resultado final.

Porque al ciudadano le importa bastante poco quién inaugura la obra.

Lo que quiere es que no haya que volver a pagarla para arreglarla unos años después.

Y en Ferrol, viendo la hemeroteca, hay demasiados ejemplos como para que ningún partido pueda presentarse como propietario exclusivo de la buena gestión.

Unos hicieron obras con problemas. Los otros hacen obras con problemas. Y mientras se intercambian el calificativo de «cutre», Ferrol sigue pagando la factura.

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